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domingo, 31 de agosto de 2014

Lágrimas perdonadas

Creo que es el miedo a perderte lo que me hacía pasar las noches sin poder cerrar los ojos. Todo el daño que en el pasado te hice me recorre los pensamientos una y otra vez, produciéndome dolor como una especie de masoquismo. Una y otra vez me dolía el pecho al recordar tus lágrimas creadas por mi culpa. Lo siento.

Anoche volvimos a hablar y me calmaste. Quizás tengas razón y es mejor olvidar. Me dijiste que me querías y que sonriese. Sonreí, me limpié las lágrimas y conseguí perdonarme a mí misma.

Me gustaría confesarte que me das la vida con tan solo una mirada, un abrazo. Que me has hecho saber el verdadero sentido de la vida, el cual llevaba buscando desde hacía mucho tiempo. Si me sueltas de la mano, dejarás caer mi corazón y tan solo seré un cuerpo inerte sin vida.


A Jose Miguel Barroso

Yohana Anaya Ruiz